viernes, 11 de octubre de 2013

La exploración selectiva y la prevención secundaria (I)

Los principios habituales de la prevención secundaria en salud pública son aplicables al ambiente de trabajo. La exploración selectiva debería estar dirigida hacia los riesgos conocidos y resulta más útil para las enfermedades con períodos de latencia prolongados. La exploración debería realizarse antes de que exista ningún indicio de la enfermedad a prevenir y sólo son útiles los ensayos con alta sensibilidad, alta especificidad y alto poder predictivo. Los resultados de la exploración selectiva pueden utilizarse para evaluar el grado de exposición tanto de los individuos como de los grupos.

Puesto que, en el trabajo con PVD, no se han identificado efectos adversos graves sobre los ojos y no se ha detectado un nivel peligroso de radiaciones asociado con los problemas visuales, se ha acordado que no existen indicios de que el trabajo con PVD “cause enfermedad o lesión ocular” (OMS 1987). La fatiga y las molestias oculares descritas entre los operadores de PVD no forman parte del tipo de efectos sobre la salud que constituyen la base de la vigilancia médica en un programa de prevención secundaria.
Con todo, en la mayoría de los países miembros de la Organi- zación Internacional del Trabajo, son comunes los reconoci- mientos médicos y visuales a los operadores de PVD previos al empleo, un requisito que apoyan tanto los sindicatos como los empresarios (OIT 1986). En muchos países europeos (entre ellos Francia, los Países Bajos y el Reino Unido), la vigilancia médica de los operadores de PVD, incluidas las pruebas oculares, se han instituido a raíz de la publicación de la Directiva 90/270/CEE sobre el trabajo con equipos que incluyen pantallas de visualización.

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