miércoles, 22 de enero de 2014

Tiburones

Al igual que los osos, muchas especies de tiburones se están viendo diezmadas debido a la demanda de su carne, especial- mente en Asia, donde las aletas de tiburón para hacer sopa alcanzan precios que llegan hasta los 200 dólares el kilo (Stevens l992). Como los tiburones tienen pocas crías, su crecimiento es lento y tardan años en madurar, son muy vulnerables a la sobre- explotación pesquera.
Hace casi 400 millones de años que los tiburones están en la Tierra, y han desarrollado órganos y funciones fisiológicas sumamente especializados que les han protegido de práctica- mente todo tipo de amenazas, excepto del exterminio por parte de los humanos. La aniquilación de las poblaciones y la extin- ción de algunas de las 350 especies existentes pueden repre- sentar una gran catástrofe para la humanidad.
Los sistemas inmunes de los tiburones (y de sus parientes, las distintas especies de rayas) parecen haber evolucionado de tal manera que son casi invulnerables a la aparición de enferme- dades cancerígenas e infecciones. Así como en otros peces y moluscos suelen verse tumores (Tucker l985), son raros en los tiburones. Las primeras investigaciones van en apoyo de esta observación. Por ejemplo, no se ha podido provocar un creci- miento de tumores en tiburones a pesar de la inyección reiterada de sustancias conocidas por su potente carcinogenicidad
(Stevens l992). Investigadores del Massachusetts Institute of Technology han aislado una sustancia, que está presente en grandes cantidades en el cartílago del tiburón de Basking (Lee y Langer l983), que inhibe considerablemente el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos hacia los tumores sólidos, y con ello impide su crecimiento.
Los tiburones pueden ofrecernos también valiosos modelos para desarrollar nuevos tipos de medicamentos con que tratar las infecciones, aspecto especialmente importante en un momento en que los agentes infecciosos están adquiriendo una mayor resistencia a los antibióticos de los que disponemos actualmente

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